• Juny Pagán

El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional #Miniblog



Quote: “El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional.”


Nuestra identificación con la mente hace que, en un día súper alegre, una "piedrita" en el zapato se sienta como el problema más grande del mundo, y sintamos que el fin de los días se acerca.


Nuestra identificación con la mente y el ego hace que, cuando sentimos dolor físico, convirtamos el dolor físico a dolor mental, y del dolor mental a sufrimiento. Y no solo el dolor físico, también el dolor mental, como la tristeza, lo convertimos opcionalmente a sufrimiento. Todo esto ocurre gracias a nuestra negación hacia lo que está pasando, hacia Lo-que-es.


Imaginemos que nos disparan una flecha. Es evidente que la energía de la flecha al penetrar la piel nos causará un dolor físico bien cabrón. Es imposible no sentir ese dolor, a menos que tengamos un defecto en nuestro cerebro que no nos haga sentir o percibir dolor—hay personas que padecen de eso.



El sufrimiento es como si nos dispararan dos flechas: la primera es ese dolor físico, y la segunda es el dolor mental. (Ambos son generados por el mismo cerebro. Si queremos, podemos decir que ambas son mentales o cerebrales, pero para propósitos de esta analogía digo dolor físico y mental.)


La diferencia está en que la primera flecha es inevitable, y la segunda flecha es opcional. Sí, la segunda es opcional, aunque lo neguemos con nuestra vida y todas las fuerzas.


En la mayoría de las veces elegimos esa opción porque vivimos en un estado de inconsciencia—metafóricamente hablando. Es una elección inconsciente. Es decir, vivimos perdidos, hundidos e identificados con la mente, el ego y todos los pensamientos; en un sueño.


Ese segundo dolor (el sufrimiento) ocurre cuando estamos identificados con los pensamientos. Pero la noticia es que la mente y el ego automáticamente querrán negarse a cualquier situación que ocurra. En esa negación hacia la realidad misma, hacia Lo-que-es, hacia lo que está pasando, es donde se genera el sufrimiento.



Para decirlo súper simple, el sufrimiento surge así: ocurre algo -> deseo que no ocurra -> me apego al deseo -> creo sufrimiento.


Ahí es cuando comenzamos a atribuirle un significado distorsionado al suceso de la flecha incrustada en el cuerpo. Nos negamos a que haya ocurrido, nos preguntamos «¿por qué me tuvo que ocurrir a mí?, «¿por qué a mí?»; nos decimos que no nos merecemos esto, y muchos otros pensamientos inconscientes que genera nuestro apego hacia el deseo de negación.


Entonces, el dolor físico automático lo convertimos en el dolor mental, y la negación al dolor mental en sufrimiento.


Ya no es solo una flecha en nosotros; ahora son dos. La primera flecha, y una segunda flecha creada por la negación hacia Lo-que-es. La negación es la opción inconsciente.


La negación es la opción inconsciente.

Por eso se dice que el dolor es inevitable y el sufrimiento opcional. Pero creemos que el sufrimiento es inevitable, cuando lo inevitable es el dolor. Esa creencia es común en los humanos porque probablemente naciste en una parte del mundo donde crecimos identificados solamente con la mente, el ego y todos los pensamientos que surgen en el campo de Conciencia. Y al estar identificados con ellos, pensaremos que el sufrimiento es inevitable.


Y sí, el sufrimiento pudiera ser inevitable; solo si en el momento presente estamos en un estado de inconsciencia.



Pero hay un "life hack". Puedes quedarte solo en esa primera flecha, sin entrar al sufrimiento, si realizas la meditación y aceptación verdadera, al desapegarte de la mente y el ego—los que te generan algún tipo de identificación con cualquier rol, papel o personaje ficticio. También, al solo ser el observador (la Conciencia, el Ser) de todo lo que ocurre en la mente y físicamente. Sin adentrarte en los pensamientos de negación o querer.

Esto aplicaría en cualquier tipo de situación que estemos pasando. Ya sea un insulto, un “problema”, un suceso impactante, una flecha en nuestro cuerpo (o mente) o quemarnos el cuerpo entero. Entonces, ese dolor se convierte en la misma sensación que te da una mosca cuando pasa por tu oreja.


Te diré algo importante. No importa lo que la mente pueda sentir o experimentar, siempre va a tener deseos, y los deseos siempre incluyen algo de descontento e insatisfacción. Por ejemplo, cuando la mente está experimentando algo desagradable, ella desea liberarse de ello. Cuando la mente experimenta algo agradable y que le brinda placer, ella desea que ese placer nunca se vaya, o que aumente. La mente siempre está insatisfecha e inconforme. Otro ejemplo, las personas sueñan y desean con lograr una meta en sus vidas, pero es muy poco probable que se sientan satisfechas cuando la logren. La mente y el ego seguirán buscando y deseando más cosas para mantenerse en el estado de insatisfacción.


Podemos salir de este bucle inconsciente. Si cuando experimentamos algo malo o bueno, desagradable o desagradable, placentero o no placentero, podemos comprender que lo que experimentamos es como es, y que las cosas en el momento son como son. Entonces no se crea sufrimiento. Si experimentas una situación que te cause algún tipo de tristeza sin desear que la tristeza desaparezca o aumente, entonces no encuentras sufrimiento. No significa que no vas a sentir tristeza; la tristeza es una emoción y la sentirás, pero no generas sufrimiento. Si cuando experimentas una situación que te genere alegría sin desear que la alegría nunca se vaya, o aumente, continúas sintiendo la alegría, pero no pierdes el gozo que trae la alegría—y cuando se evapore no generas sufrimiento.



En esa negación hacia la realidad misma, hacia Lo-que-es, hacia lo que está pasando, es donde se genera el sufrimiento.

(Siempre aclaro que lo que expreso no significa no hacer nada, querer que ocurra lo que se niega o estar de acuerdo con que ocurra lo que se niega.)

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