• Juny Pagán

Querer gustarle a todo el mundo es un valor de mierda #Miniblog



Quote: «Nunca le gustarás a todo el mundo. Querer gustarle a todo el mundo es un valor medieval de mierda.»


Brevísima historia sobre no gustar


Creo que tiene sentido que el ego piense que es el fin del mundo al no gustarle a una persona. Te lo cuento brevemente.


En la edad media no se creía en el individualismo. Si vivías en esa época, tu “valor” era determinado por lo que otras personas decían de ti y por tu posición en la jerarquía social. Si el niño Patricio se burlaba de Demetria, era la ofensa más grave del mundo y probablemente su fin. Por lo que el padre de Demetria le enseñaba a proteger su nombre y reputación sin importar el precio que se requiriera. Así que Demetria, en una noche oscura y silenciosa, como venganza, salió de su casa, fue al lugar en donde estaba durmiendo el niño Patricio, se asomó en su ventana, y sin que él se diera cuenta… le gritó “niño rata”.


Si eres de occidente o influencia occidental, tu línea de parentesco viene de esa época; algunos de tus genes son réplicas de otros genes que provienen de ahí. Pero podríamos adentrarnos más en el pasado.



Durante el 99.99% de la historia en este planeta no hemos tenido este sistema “pacífico” en el que estamos viviendo ahora mismo para poder sobrevivir: salgo de casita, camino tranquilamente, llego al trabajo, regreso a casita, salgo de casita, camino tranquilamente, voy al supermercado (donde ya tienen los alimentos preparados y recolectados por mí), recolecto los alimentos con algo que no existe objetivamente (dinero), regreso a casita, etcétera. Hace 200,000 años (y millones de años atrás) abundaban los peligros mortales en la sabana: si la supervivencia hubiera sido un videojuego, hubiera estado en el nivel “DIOS”. Serpientes y arañas venenosas queriendo asesinarte, tigres dueños de la zona queriendo asesinarte, virus y bacterias "queriendo" asesinarte, otras especies humanas (e incluso los mismos homo sapiens) queriendo asesinarte, plantas y hongos venenosos que debo recolectar inteligentemente para no morir, luchar a muerte por comida, etcétera. Por lo tanto, ser parte de un grupo o banda de cazadores recolectores podría aumentar tus posibilidades de supervivencia. Y para ser parte de una banda o grupo de cazadores recolectores debías caer bien o ser alguien de confianza para el grupo.


Tiene sentido por qué nuestra mente y psicología reaccionan de esa manera automática al no gustarle a alguien. Pero no significa que no se puede hacer nada.


Gracias al cambio en la historia, en la cultura y sociedad que ha ocurrido y está ocurriendo, tu fucking “valor” ya no es determinado por las personas a tu lado o en el otro lado del planeta, que ni siquiera conoces (y hablando conscientemente, no tenemos algún valor; solo distintas funciones y características individuales. Nuestro “valor” es el mismo que el de un árbol o una supernova—pero esto ya es otro tema). Tampoco tienes que ser parte de un grupo o banda de cazadores recolectores para poder sobrevivir en este mundo.



Aunque sí debemos aprender a saber manejar ese impulso automático que el cerebro y la mente generan. Es un impulso evolutivo que no decides generar conscientemente, pero que el ego desea vestirse con él.


Valores de mierda


Ahora, cambiando un poco el significado de valor, querer gustarle a todo el mundo es de los peores valores que puedes tener. A la larga, si te apegas a ese valor, te comerá de adentro hacia fuera generándote estrés, ansiedad, enfermedad, infelicidad y al final sufrimiento.


Los valores de mierda son valores de los cuales no tienes el control, son auto-destructivos y supersticiosos. Son valores que colocas en cosas externas. Por ejemplo,


  • Buscar el reconocimiento de los demás.

  • Querer gustarle a todas las personas.

  • Manipular o querer controlar a otra persona.

  • Popularidad.

  • Nunca estar solo.

  • Siempre tener la razón.

  • Ver a todas las personas como enemigas.

  • Decirle “niño rata” a Patricio o insultar a Demetria.


Y miles de valores de mierda adicionales adoptados por el ego.


Los valores de mierda son valores de los cuales no tienes el control, son auto-destructivos y supersticiosos


Si quieres tener esos valores autodestructivos, está bien; nadie hará que los cambies. Sin embargo, cuando sientas algún tipo de infelicidad, intranquilidad o sufrimiento —desde el más pequeño al más grande—, podrás tener una idea de lo que pudiera estar causándolos: tu apego hacia ellos.


La marioneta


¡Imagínate vivir para gustarle a todo el mundo! Suena interesante. Suena a que puedes tener muchas personas admirando “tu” forma de ser, estilo de vida, personalidad, físico, mentalidad: el ego. Suena a que tendrás sexo indefinido. Suena a que nunca más sufrirás y que al estornudar saldrá confeti. Suena a que todos tus problemas de infelicidad serán resueltos. Suena a que sonará en el fondo en todo momento la canción de Aserejé mientras caminas.


Pero... querer gustarle a todo el mundo te convierte en una "needy person" (persona necesitada). Tu calidad de vida mental estará determinada por las circunstancias externas y las demás personas.


Si no te reconocen, serás una marioneta. Si no le caes bien a las personas, serás una marioneta. Si no puedes manipular o controlar a otra persona para que haga algo, o para que piense como tú, serás una marioneta. Si no eres popular, o no te conoce mucha gente—fuck!, me acuerdo de mis momentos en la escuela superior—, serás una marioneta. Si te encuentras solo, serás marioneta de tus deseos necesitados. Si sientes que no tienes la razón, la cuerda número tres será tu favorita. Si miras a las personas como tus enemigas u oponentes… ya sabes.



Ahora imagina llegar a los 90 años, “mirar hacia atrás”, recordar que estás llegando al fin de tu humanidad, y haber malgastado una gran porción de tu vida ofendido o indignado por no haberle gustado a algunas personas por culpa de la identificación con el ego. Así de estúpido es el funcionamiento y resultado de nuestra identificación con el ego.



Vivir identificados con el ego (la imagen de lo que la mente piensa y cree que es) es lo más estúpido que podemos hacer inconscientemente; pasamos a vivir identificados con una ilusión, en lugar de vivir identificados con el Ser y la Conciencia que somos.


Si de verdad queremos “hackear” el juego de gustar, debemos dejar de ser personas totalmente dependientes de la aceptación de las demás personas, y pasar a ser personas auténticas, proactivas e independientes mental y emocionalmente.


¡Gustar o no gustarle a alguien NO CAMBIA NADA!

¡Caer o no caerle bien a alguien NO CAMBIA NADA!

¡Recibir elogios o insultos NO CAMBIA NADA!

¡Que te llamen “niño prodigio” o “niño rata” no cambia nada!

Para el ego es el comienzo o el fin del mundo; pero recuerda que "no eres" lo que piensa, eres lo que observa lo que piensa.


Nunca le gustarás a todo el mundo, y está bien.

No te identifiques con el ego. No pongas tu valor en el ego. Todos esos valores de mierda son causa de tu identificación con la ilusión, con el ego. Sé Conciencia. (Aprende a ser Conciencia aquí.)


Buenos valores


Ya que estamos hablando de valores, te daré buenos valores que puedes adoptar. Los buenos valores son esos de los que tienes el control, son basados en la realidad, y son constructivos para ti.


  • Honestidad

  • Sinceridad (sinceridad y honestidad no son lo mismo)

  • Aceptación

  • Auto-respeto

  • Coraje

  • Pensar en ti y en las demás personas

  • Llevar a tu abuelita al supermercado porque se le acabó la manteca de ubre


Y más valores constructivos y beneficiosos para ti, los seres y el mundo.


Los buenos valores son esos de los que tienes el control, son basados en la realidad, y son constructivos para ti

Sé "una persona así"


Ahora te dejo con un fragmento del libro 'Atrévete a no gustar' de Ichiro Kishimi. Disfruta.


«Cuando buscamos el reconocimiento de los demás y nos preocupamos únicamente de la opinión que los demás tienen de nosotros, acabamos viviendo la vida de otros. [...] Cuando deseamos tan intensamente que nos reconozcan, vivimos para satisfacer las expectativas de otros, que quieren que seamos «una persona así». En otras palabras, dejamos a un lado quienes somos en realidad y vivimos las vidas de otros. Y recuerda esto: tú no vives para satisfacer las expectativas de los demás y los demás tampoco viven para satisfacer las tuyas

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