• Juny Pagán

La Felicidad No Existe


La felicidad no existe. Estás perdiendo tu tiempo queriendo encontrarla. “Pero, ¿por qué? ¡Después que me propuse a ser feliz!”, “Pero ¡yo quiero encontrar mi felicidad, quiero encontrarme a mí mismo!”, “Pero si ahora mismo estoy súper feliz”, “¿Cómo te atreves a decir semejante estupidez?”. Quizá esas sean las preguntas –o palabras– que la mente se esté planteando en estos momentos. Probablemente pienses que estoy ‘al garete’ y que necesito buscar de alguna fuerza sobrenatural para restablecer mi forma de pensar; o debería, ahora mismo, estar mezclando alguna droga con otra. Pero amiga mía, amigo mío… no. Permíteme explicarte a qué se debe este blog. Agarra una buena soda, café, una buena cerveza o un buen porro, porque esto está por arrancar.


Un poco de historia de nuestra mente y ego


Muchos de nosotros, los seres humanos, nacimos sin lo que se llama: ego, miedos, malicia, y otras cosas más que se desarrollaron con el pasar del tiempo. Eramos unas criaturas casi al borde de la perfección. Mientras íbamos creciendo, los adultos nos imponían lo que ellos creían que era el "cómo se tiene que vivir". No nos permitían realizar algunas cosas porque iba en contra de "lo que se supone que sea correcto". Mala decisión, le hicimos caso a otras mentes — que esas otras mentes se dejaron llevar por otras. Algunas de esas cosas eran saludables, por nuestra seguridad, otras no. Ahí empezábamos a desarrollar nuestro ego. Nuestra libertad, el querer ser libres y hacer lo que deseábamos hacer se estaba viendo afectado... y eso no lo queríamos. Pero hey, éramos niños, ¿qué íbamos a saber nosotros?


Nacimos con un sentido de libertad, y esa libertad puedo llamarla lo que es el propósito de esta vida: ser, vivir. Al querer vivir y sentirnos bien, los adultos empezaron a regalarnos cosas. Y esas cosas venían con unas hermosas palabras que decían así: “Mira, para ti”, “Te regalo esto, es tuyo”. Empezamos a creer, inconscientemente, que esas cosas eran parte de nosotros. Eran nuestros juguetes –o regalos–, y quizá, de nadie más. Seguimos llenando el ego, y dejándole saber a la mente que esas cosas externas, nos podían hacer felices. Y no solo lo creíamos con juguetes, también lo hacíamos con animales, comida, aparatos electrónicos, bebidas y otras cosas más. De hecho, lo seguimos haciendo.

La primera vez que alguien hizo algo que nosotros le dijimos que hicieran, una parte de nuestra mente lo captó y lo guardó. "Qué bien se sintió que otra persona hiciera lo que yo quería.” Pero después de ese momento tan especial, otra persona no quiso hacerlo. Y ahí, algo en nosotros dijo: “Hmmm, algo está yendo mal. No me hizo caso.” De ahí en adelante –y también, cuando nos quitaban nuestros juguetes y regalos– nuestro ego empezó a afectarnos. Conocimos inconscientemente el producto estrella de nuestra mente: el Ego. En nuestra adolescencia ya estábamos cansados que nos dijeran cómo hay que vivir. Y ahí empezó nuestra rebeldía. Ese estado natural del ser humano, la libertad, quería volver a salir en nosotros y ya no se quería ver encarcelada por todas nuestras creencias e ideologías inculcadas por otras personas.


Vimos –a lo largo de nuestra vida– en la televisión, Internet y en la vida, gente ofreciéndonos cosas materiales como un camino hacia nuestra felicidad. Otra mala decisión, le hicimos caso a eso. Le dimos más de comer a nuestra mente de cosas externas. Una buena universidad, unas buenas notas, una casa, una computadora, el carro de mis sueños, un juego electrónico, dinero, una religión, algún deporte y cientos de cosas más.


Photo by Annie Spratt on Unsplash

Y así fuimos creciendo. En lugar de ir despertando, nos fuimos durmiendo poco a poco a lo largo de nuestra vida. Confundimos la esencia de ser, con nuestra mente, con nuestro ego. A través de regaños, castigos, identificándonos y apegándonos a cosas y personas, pensando igual como piensa la sociedad y cultura dominada por el miedo, cayendo en la trampa del consumismo, entre otras. Fuimos creando ese sentimiento de que algo externo a nosotros nos da "felicidad". Fuimos alimentando el ego poquito a poco por culpa de nuestras mentes egotistas.


Claro que hay más razones por las cuales desarrollamos el ego. Esas solo fueron algunas, aunque esas serían de las principales. Y para hechos de este blog, se va a hacer largo con cojones si llego a explicar todo lo que tengo en mi mente. Mejor dejo todo eso para algún futuro libro.


‹‹Cuando se tienen hijos pequeños, se les debe dar ayuda, orientación y protección en la medida de lo posible, pero lo más importante es darles espacio para ser. Los hijos llegan al mundo a través de nosotros, pero no son "nuestros"›› Eckhart Tolle

El término “felicidad” se ha convertido en una palabra para venderte


Incluso este blog te pareció interesante, porque contenía la palabra "Felicidad". Así que, la felicidad se puede usar para llamar tu atención y venderte algo. Y nuestra psicología lo acepta, porque estás identificado con la mente. Las grandes compañías de marketing lo saben, y han estudiado la psicología del ser humano. Saben que pueden venderte algo más fácil si te crean un sentimiento o emoción. Y si ese sentimiento es felicidad (que no es el único que usan), mejor.

Photo by Sylvia Prats on Unsplash

"Ten unas vacaciones en Grecia"

"Estudia en la Universidad X para que logres tus metas"

"Compra el carro de tus sueños"

"Ahorra en el banco para que compres la casa de tus sueños"


Suena todo lindo y tentador. ¡Puñeta! Yo quiero ese carro y esas vacaciones.


Pero ¿qué tienen en común todas esas frases? Que tienes que gastar dinero –al menos en el 99% de los casos–. Viajar, estudiar, tener un carro, casa o hacer lo que te apasione no está mal. Ese carro, esa casa, esa Universidad en sí no es lo que te da la felicidad. Aunque con el pasar de los años a todos nos inculcaron en la psicología –inconsciente o conscientemente– que el tener dinero y gastar ese dinero te da felicidad. Y junto con nuestra mente humana, junto con el 'tener algo que es mío se siente bien y es lo que soy', junto con la psicología del dinero y nuestro ego creamos más vacío dentro. Por más que tengamos ‹‹posesiones››, por más dinero que gastemos, cada vez se va a sentir más profundo ese vacío. Y es por esa razón que buscamos más y más cada vez. Un ego que no tiene fondo te hace caer en la trampa. Esa es la razón por la que vivimos en la "cultura de profunda escasez".

Te voy a explicar algo –y esto lo menciono en el podcast–. Algunos piensan que sí, que el dinero te da la felicidad. Pero lo que ellos sienten es un high que confunden con felicidad. Una alegría momentánea. Y esa alegría momentánea te va a durar quizás días, semanas o meses. Después, cuando pase el tiempo, vas a volver al estado de ánimo que tenías antes de tener ese high. Por más seguridad que te pueda hacer sentir el dinero, por más highs que te pueda dar el dinero, jamás te va a dar la felicidad. Hay personas adineradas que han sabido llevar su vida y han sido súper felices con todos sus problemas y situaciones. También están ese mismo tipo de personas –adineradas– que se han suicidado. La mentalidad es fucking todo.


Entonces, ese tipo de felicidad que el mundo se cree que existe –y quizá tú también– es solo una ilusión. Es como ir detrás de algo ilusorio a lo largo de la vida para que a lo último muramos sin haber sabido vivir. Es como el burro que lo montan, y para que camine le ponen una zanahoria al frente. Con la única diferencia que a lo último no te comiste la zanahoria.



La peligrosidad de poner tu felicidad en algo externo


Todo lo que tú ves y escuchas, todo lo externo, puede estar hoy, pero mañana no. Creo que no tengo que decir ni explicar más esto, pero ¡mierda! lo voy a hacer.


Imagínate que te pegaste en la lotería y pusiste toda tu felicidad en todo tu dinero. Eres súper feliz con tu dinerito. Puedes viajar, comprar, vivir sin trabajar, vivir la vida de tus sueños. Incluso puedes ayudar a tu caridad preferida y ayudar a tu familia. Ay que feliz me siento con todo este dinero. Entonces un día el banco te llama diciéndote que te quitaron todo tu dinero y no te lo van a devolver. ¿Cómo te vas a sentir? Recuerda que pusiste tu felicidad en ese dinero. Vas a sentir una infelicidad grande porque creíste que tu felicidad ahora constaba de ese dinero que tenías. "Oh, ¡por dios! Voy a tener que trabajar de nuevo" "voy a tener que devolver mi carro y mi casa".

Ahora imagina que eres baloncelista y lo has hecho toda tu vida. Esa es tu pasión y vives por el baloncesto. Eres el/la mejor en esa disciplina. Entonces, una noche de fiesta con tus amigos y amigas decides ir por unas cervezas. De regreso a tu casa tuviste un accidente y cuando despiertas te tuvieron que cortar los brazos. Tu felicidad se fue, tu felicidad estaba puesta en el baloncesto. Ya no vas a poder jugar baloncesto. Y claro que va a ser fuerte y vas a llorar, y quizá hasta caer en una depresión. A nadie le gustaría perder los brazos después de una vida habiéndolos tenido.


Donde sea que pienses que está tu felicidad, y me refiero a algo externo a ti, puede estar hoy aquí, pero mañana pudiera ya no estar. Un país puede ser bombardeado en cualquier momento por el enemigo –o por Estados Unidos si ven que hay petróleo–. Una casa se puede destruir con un terremoto. Un carro puede ser pérdida total en un accidente. Una persona pudiera morir mañana. Sí, hasta poner tu felicidad en una persona es demasiado peligroso. Esa misma persona te puede abandonar mañana, esa persona pudiera morir en cualquier momento.


Photo by Ben Blennerhassett on Unsplash

Así mismo, puedes estar poniendo tu felicidad en cualquier cosa externa a ti. Y no quiero decir que no se puede –o está mal– pertenecer a algún deporte, religión, movimiento, tener alguna cosa material, querer estar con alguien, tener dinero, ir a un lugar o amar a alguna persona. El problema es que pensamos que poseemos esas cosas, pero en realidad, esas cosas nos poseen a nosotros. Nuestro apego a las cosas destruye nuestra vida.


¿Dónde y cómo puedo encontrar la felicidad?


"El primer paso para tu infelicidad es querer buscar y encontrar la felicidad". Eso lo dijo una persona sabia –que no recuerdo su nombre ahora mismo– la cual tiene un podcast.

La mayoría de las personas se pasan la vida buscando en cada rincón de este mundo una cosa con la que puedan ser felices. Y como la analogía del burro, al final nunca la encontraron. O perdieron gran parte de su vida mientras iban en esa búsqueda. Perdieron gran parte de sus vidas porque lo que no saben es que esa llamada felicidad ya está dentro de ellos, ya está dentro de nosotros, ya está en el universo esperando a que la reconozcas. Y cuando digo universo, no me refiero a lo que te imaginas cuando escuchas esa palabra (estrellas, espacio, planetas), me refiero a ti mismo. Solo tienes que dejar de identificarte con la mente, pensamientos y con tu ego.


Fuimos creados en una cosa que se llama universo. Algo salió perfecto para que pudiéramos ser de la forma que somos, de la forma que existimos. Estamos conectados con esa cosa, el universo y lo que haya más allá –si es que hay algo–. Estamos conectados los unos a otros, aunque no lo veamos así por culpa de nuestros ojos y mente. Como una computadora que, gracias a ella, existen todos sus archivos, y esos archivos están conectados a ella. Como tu teléfono, que pueden existir las aplicaciones y todas están conectadas entre sí gracias al mismo teléfono.


En realidad somos conciencia, somos solo un ser, el universo es energía y nosotros también. Y la energía nunca se destruye –llega a tu propia conclusión con eso–. Somos átomos y moléculas. Y tenemos unas neuronas, que gracias a esas millones de neuronas tenemos un cerebro, y en ese cerebro se creó algo que se llama mente. La mente es necesaria para vivir en este mundo y es demasiado útil para el ser humano. Pero con todo y eso que la tengamos y no podamos quitárnosla, no somos ella.



Nuestra mente es la razón de la evolución, pero también de la auto-destrucción. La mente te puede estar mintiendo, o haciéndote vivir en una mentira por todo lo que te dice. Y todo lo que me dice le creo por que es mi mente. Todo lo que nos han dicho desde que éramos unos bebés quedó absorbido por nuestra mente subconsciente y consciente. Creamos un libro en donde tenemos apuntadas todas nuestras creencias, inconscientemente puestas por otras mentes y también por la nuestra.



No eres feliz porque vives de tu tiempo psicológico (pasado y futuro)


¿Te suenan algunas de estas frases?:


"Cuando tenga esto y esto, voy a ser feliz"

"Cuando me gradúe voy a vivir tranquilo/a"

"Cuando viva solo/a voy a ser yo y voy a ser feliz"

"Tan feliz que yo era en ese momento"

"Ese año yo era tan feliz, ahora ya no"

"Si tuviera esto fuera tan feliz y mi vida sería mejor"

"Si no me hubiera pasado eso, no fuera tan fucking infeliz"


Entiendo que quizá hayas mencionado algunas de ellas. El 99% de nosotros los seres humanos hemos dicho eso, u otras parecidas. La realidad es que no estás viendo el problema. El problema único de las personas que viven infelices. El pasado y futuro son mejores que el Ahora, que el momento presente y siempre va a ser así. O el pasado es lo que te está haciendo sufrir, porque eso es lo que eres.



Le huimos al momento presente porque es "donde estamos sufriendo", porque es donde siempre estamos viviendo, porque es donde no podemos ser felices, porque no aceptamos la belleza y el mejor arte –la esencia– de la vida, el Ahora. Siempre piensas que el futuro va a ser mejor, que en el futuro está la respuesta, que el futuro tiene mi felicidad. Podemos ver claramente esto en las religiones más practicadas. Estas religiones tienden a decirle a sus seguidores que en el futuro está la respuesta. Que en el futuro está la salvación. Que la vida después de la muerte ‹‹futuro›› va a ser mejor que esta. Que en el futuro, futuro, futuro, futuro... Entonces nuestro subconsciente capta todo eso, y eso –inconscientemente– es una de las razones principales de nuestra infelicidad.


No solamente las religiones hacen esta práctica tan peligrosa. Lo hacen también las escuelas, colegios y universidades al decirte tres palabras ‹‹cuando te gradúes...››. Te lo decían tus padres y profesores a lo largo de tu infancia ‹‹cuando seas grande...››. Esta práctica del futuro es demasiado peligrosa y lo puedes ver en cada lugar del mundo, en casi todas las personas. Perdemos tanto tiempo construyendo nuestro futuro, y nunca lo vivimos.


También dejamos que el futuro nos afecte el presente cuando pensamos en las cosas que pudieran pasar cuando hagamos algo en específico. Mayormente eso que pensamos es negativo. O simplemente metiéndote a ese pensamiento, a esa ilusión, te crea un estrés y ansiedad súper cabrona. Esto lo podemos ver mayormente en los estudiantes y trabajadores.


Photo by Laura Fuhrman on Unsplash

No solamente el futuro –que nunca llega– es la única forma en cómo nos castigamos. También el pasado es como un bloque de cemento en nuestras espaldas y tenemos que hacer 35 pushups con ese cabrón bloque. Creemos que el pasado nos define, que nuestras experiencias en sí, es lo que han construido nuestra vida... es lo que somos. Pero amiga mía, amigo mío te tengo noticias y quiero que agarres un papel y un lápiz –si es que todavía usan eso–. ¡Aquí vamos! Las experiencias no son lo que ‹‹nos define››. Lo que en realidad ‹‹nos define›› es el significado que le damos a esas experiencias. Y es por eso que lo que algunas personas ven como algo que destruyó sus vidas, otras lo ven como el motor y la gasolina que los motiva a ser felices y a vivir. Debes tomar conciencia de la mente y sus pensamientos, y separarlos de la situación, la situación siempre es normal y es como es. La vida es como es.


Photo by Indian Yogi (Yogi Madhav) on Unsplash
Una de las mejores formas para combatir el tiempo psicológico es mediante la meditación, observando tus pensamientos en lugar de entrar en ellos. Y enfocándote en tu cuerpo y energía interior.


¿Qué es la felicidad y en realidad no existe?


Sí y no. La felicidad que no existe es la felicidad que la sociedad cree que existe. Las personas piensan que en la felicidad siempre va a pasar esto:

  • Gozar la vida en todo momento

  • Siempre vamos a estar riéndonos

  • No vamos a tener ningún problema

  • Nunca vamos a tener que esforzarnos

  • Vamos a llegar a esa meta sin ningún obstáculo mental o físico

  • Cuando estornudemos salga confeti

  • Nunca más vamos a llorar por algo o alguien.


Ese significado de felicidad es lo más mierda que hay en este mundo, y pobre de las personas que piensen así. Perdóname si así tú crees que es la felicidad, pero sigue siendo una mierda y yo también fui parte de esa mierda. Somos algo que se llama ‹‹humano››. Y aunque seamos seres, fuimos creados como Seres Humanos.



La felicidad la ‹‹encuentras›› cuando entiendes que el propósito de esta vida es solo ser. Que al igual que el amor y la paz, son estados naturales de la vida, y cuando hablo de la vida también me refiero al ser humano y a todo lo que nos rodea. Lo único que nos impide saber de nuestra paz, nuestro amor y felicidad es nuestra identificación con la mente, pensamientos y el ego. Y aunque suene paradójico a esto que acabo de decir –y para que el ser humano lo entienda–, en la “felicidad” también están las lágrimas, las tristezas, los problemas y situaciones, las complicaciones y los miedos. Y todo lo demás que las personas piensan que no es felicidad.


¿Cómo puedes encontrar la felicidad? No la busques. "¿Pero por qué Juny, si esa se supone que sea la meta y propósito de todo ser humano?". Simple, por el hecho de que ya estás viviendo con ella dentro de ti, aunque todavía sigas sin entenderlo o creerlo. No debemos buscar la felicidad porque en la búsqueda es donde está el error del ser humano. La felicidad que crees que existe, es la felicidad que te dice la mente y sociedad. La verdadera felicidad es la que la mente no puede entender y que solo se puede sentir.


La felicidad "la encuentras" cuando haces lo que te apasiona sin ninguna expectativa. Cuando disfrutas del proceso más que del resultado. Cuando tus pensamientos y el deseo no están controlando tu vida. Cuando no te apegas a nada externo y crees que eso externo es lo que eres. Cuando piensas en el pasado y futuro y sabes que eso no existe, y que lo único que siempre has tenido y vas a tener es el Ahora. Cuando no vives con el temor a lo que puedan pensar de ti. Cuando no dejas que tus emociones te controlen. Cuando aceptas tus "problemas", miedos y vergüenzas y los vences –y cuando llegan los nuevos, haces lo mismo–. Cuando te enfocas en lo que quieres, y no en lo que no quieres. Cuando no te juzgas, no juzgas la mente, los pensamientos, a las personas, las situaciones, tu pasado, las cosas, la vida. Cuando aceptas y, después que aceptas, tomas acción. Cuando entiendes que la vida no es la dura, si no que es solo la mente la que te dice que "la vida es dura". La felicidad es cuando solamente eres.


Algunas de estas cosas te pueden sonar contradictorias o paradójicas, pero es que Mente Desnuda tiene como misión ayudar en la vida y enfocarse en la palabra “ser humano”. Ser humano significa que a nuestro Ser le tocó ser un humano. Hablo desde una perspectiva para tener éxito en este mundo (humano), y tener éxito en nuestra vida espiritual y lo que de verdad somos (Ser). Una combinación de ambas hace Mente Desnuda un podcast/blog único e interesante.


Todo esto es solo el primer paso para que puedas lograr cualquier cosa sin que te afecte todo y todos a tu alrededor. Son los primeros pasos para que empieces a vivir feliz. Claro que la felicidad existe, porque es la esencia de la vida, no le hagas caso al titular de este blog.


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