• Juny Pagán

Nunca es la gente. Siempre es la mente. #Miniblog



Quote: «No estás tratando con la gente; en realidad, estás tratando con la mente.»


Nunca es la gente, aunque no queramos —aunque la mente no quiera, aunque el ego no quiera— aceptarlo.

Culpamos a la gente y las situaciones externas, ya que la mente nunca se mirará a sí misma ni aceptará su propia culpa, y mucho menos la responsabilidad para trabajar con su propia creación de intranquilidad. Y si lo hace, lo hará utilizando el ego para adoptar un personaje mental ilusorio. La mente, en la mayoría del tiempo, es egotista y le gusta culpar todo lo externo. ¡Un espejo es considerado su enemigo mayor!


Cuando pienses que una persona te está jodiendo, no será con la persona que tendrás que trabajar, será con la mente. Cuando una persona te haga «feliz», no es la persona, es la mente. Cuando alguien te critique y hable mal de ti, no será la persona el problema, será la mente. Cuando sientas que alguien te está haciendo sufrir o infeliz, no es la persona, es la mente. (Aunque podemos decir que, en realidad, es el cerebro—procesando todo lo que lo influye para que reaccione la mente.)


Por eso es muy importante entrenar una mente efectiva, práctica y saludable, para poder saber vivir con toda esa mierda que nos dice y hace sentir. Por eso es muy importante «controlar», manejar y «dominar» la mente, y no sea ella la que nos domine a nosotros.



En la Vida nunca vas a tratar con la gente o las otras mentes; ellas siempre van a tratar con ellas mismas. Sin embargo, tú... tú siempre vas a tratar contigo y todo lo que tenga que ver con tu individualidad humana: con la mente y sus negaciones a la realidad, con tu nivel de «identificación con la Conciencia», con los pensamientos que crean conflicto hacia Lo-que-es, con los paradigmas y creencias que hacen conflicto entre sí, con los valores, con las percepciones y perspectivas, etc.


Aceptar esta culpa y responsabilidad (ojo: culpa y responsabilidad no son lo mismo) se sentirá como el fin del mundo, un infierno y el insulto más grande si en el momento estamos identificados con la mente y el ego. Ellos harán todo lo posible por no permitir que te dejes de identificar con ellos.


Un paso esencial, y más importante que trabajar con la mente, es dejar de identificarnos con la mente y el ego. Debemos aceptar que, mientras sigamos vivos y el cuerpo funcione, nuestra humanidad individual siempre tendrá un cerebro, ese cerebro «hará» posible una mente, y la mente hará su imagen de lo que piensa que es: el ego. Utilizaremos el gran poder que nos brinda el cerebro y la mente, y les daremos la importancia que merecen. Reconociendo, sin embargo, que, en realidad, somos, en esencia, mucho más que una simple ilusión generada por la mente—somos mucho más que un simple ego.


Cuando culpamos a otras personas y cosas por nuestros propios «infortunios» internos, es una clara señal de nuestra identificación con el ego y la mente. Cuando no lo podemos ver de esa manera, es una señal aún más clara para reconocer esta identificación. Cuando lees esto y me quieres asesinar por estar diciéndolo, es el ego viéndose amenazado por estar exponiéndolo y dejándolo al descubierto—nota su amenaza en la intranquilidad mental que genera.



Repite esto. Soy la Conciencia que está «detrás» de la mente, observando todo lo que piensa. Soy esa «inteligencia [ciega] universal» que hace posible toda la existencia y no existencia (no me refiero a una inteligencia sobrenatural, ni siquiera a una inteligencia literal). Soy más que lo que la mente cree que es—una simple imagen mental ilusoria. Mi humanidad es mi individualidad —al igual que un árbol o un grano de arena son cosas individuales—, pero en esencia soy la Vida, la Conciencia, el Ser... soy el Todo.


Cuando reconoces esto, se crea una liberación interna. Ya no dependes de la gente y las circunstancias externas; ahora dependes de tu nivel de «identificación con la Conciencia» y presencia. La acción que vendrá de este reconocimiento será efectiva. El sentido de armonía con el Ahora estará cabrón.


Una vida en armonía con este momento presente eterno —lo único que hay—, con la mente y el ego, y una «identificación con la Conciencia y el Ser» es clave para vivir plenamente conscientes.


No eres la mente o los pensamientos. «Eres» lo que observa la mente y los pensamientos. Eso que observa no forma parte de la mente y los pensamientos: no sufre, no tiene identidades o identificaciones, no necesita nada; simplemente observa y está presente. Quizá no lo habías visto de esa manera, y pasabas automáticamente a identificarte con lo que es (y que «se supone» que sea) observado, en lugar de con lo que observa. Ahora lo sabes.


Recuerda que no reaccionas a las personas y las cosas. Las cosas externas solo influyen para que el cerebro lo capte y haga su trabajo automático. Siempre estás reaccionando a cómo el cerebro reacciona, y a cómo la mente lo etiqueta. Sé Conciencia.


Somos, en esencia, mucho más que una simple ilusión generada por la mente—somos mucho más que un simple ego.

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