• Juny Pagán

Obtener lo que se desea: la verdadera carrera de la rata #Miniblog



Quote: Como Buda quizá nunca dijo[*]: «Si piensan que alcanzarán la felicidad obteniendo lo que desean, están locos. ¡Han estado haciendo eso toda la vida y nunca ha funcionado!»


Mi mente «extremista», la primera vez que leyó ese quote, pensó que significaba que inducía a no hacer lo que «uno quería hacer», que nuestros deseos no importaban, y que el placer y agrado que la mente generaba no servía para nada. Luego, al descubrir la meditación y sus efectos en mi vida individual, comprendí el mensaje.


Los deseos del cerebro y la mente


No importa lo que la mente pueda experimentar o sentir, siempre deseará algo, y los deseos siempre traen consigo algo de insatisfacción. No importa lo que la mente pueda experimentar o sentir, siempre deseará algo[1].


Cuando la mente siente algo desagradable o no placentero, como el enojo, deseará liberarse de ello. Cuando la mente experimenta algo placentero y agradable, como la alegría, deseará que nunca acabe o disminuya, o que aumente la dosis. La mente siempre estará insatisfecha. Y hacerle caso a todo lo que ella desee… no es una idea muy buena.


Podemos ser Conciencia si, cuando la mente experimenta algo desagradable o agradable, malo o bueno, podemos comprender que lo que está sucediendo es como es, y las cosas en el momento presente son como son[2]. Sin apegarnos al deseo de que aumente o disminuya algún pensamiento, emoción o sensación; sin apegarnos al deseo contrario a la realidad y de Lo-que-es; observando en todo momento el comportamiento y patrones de la propia mente… Sin apegarnos o identificarnos con ella. ¡Ahí no hay sufrimiento!



Por ejemplo, si la mente experimenta una situación que te cause algún tipo de tristeza, y no deseas (no te apegas al deseo) que la tristeza desaparezca, no encuentras sufrimiento. Probablemente seguirás sintiendo tristeza[3], pero no generas sufrimiento. La tristeza y el sufrimiento son dos cosas distintas; el dolor y sufrimiento son dos cosas separadas.


A veces pensamos que si la mente está triste significa que estamos sufriendo. Y no necesariamente es cierto. Ahora, si noto tristeza, y me niego a esa tristeza, y me apego al deseo de que desaparezca esa tristeza, «pero aún siento que esa f*cking tristeza sigue ahí», y sigo negándome y deseando y actuando desde la identificación con la mente y el ego… ahí genero sufrimiento. Igualmente, si la mente está experimentando algo bueno, agradable o placentero, sin apegarme al deseo de que lo agradable, bueno o placentero nunca se vaya, o que aumente la dosis del placer, seguiré sintiendo el agrado; pero no perderé el gozo cuando se evapore la situación. [**]


Podemos ser Conciencia si, cuando la mente experimenta algo desagradable o agradable, malo o bueno, podemos comprender que lo que está sucediendo es como es, y las cosas en el momento presente son como son.

No desear... nunca más


«Juny, ¿esto significa no desear? ¡Cómo te atreves, descarado!»


No. Eso es imposible. Los deseos surgirán automáticamente: son inherentes al cerebro, gracias a cómo nos moldeó la evolución, selección natural y los genes.


Además, los deseos no los elige nuestro «yo», ellos simplemente ocurren, y el «yo decide» actuar a base de ellos. ¿Has elegido tu preferencia u orientación sexual? ¿Has elegido tus gustos y preferencias? ¿Has elegido el deseo de comer lo que desayunaste hoy? ¿Has elegido, en realidad, aunque sea un solo deseo? Te tengo noticias aterradoras: no, lo elige automáticamente el cerebro.


Para comprender esto, solo nos basta con entrar al estado de meditación y «decidir» no pensar por 15 minutos… ¿podrás? Así mismo como no elegirás el próximo pensamiento que surja no lo haces con los deseos que afloran.



«Juny, ¿esto significa no actuar nuestros deseos? ¡Cómo te atreves, descarado doble!»


Bueno, no necesariamente. Imagínate que estás en la selva y te persigue un tigre, ¿serás tan insensato como para no hacerle caso al deseo de huirle? Imagínate que no has comido por 12 horas, ¿serás tan insensato como para no hacerle caso al deseo de comer? Imagínate que tu hija pequeña se encuentra en la práctica de fútbol, ¿serás tan insensato como para no buscarla nunca y dejarla abandonada? Imagínate que estás atravesando una situación financiera complicada y necesitas conseguir dinero, ¿serás tan insensato como para no hacerle caso al deseo de hacer un poco de dinero? Podemos, desgraciadamente, decir que sí, ¡soy insensato!: no huiré, no comeré, no buscaré a mi (pobre) hija, me quedaré en bancarrota. Pero esos, en sí, son, también, deseos. Las decisiones que tomas son gracias a deseos[4].


No hay tal cosa como no actuar los deseos —al menos la mayoría de ellos, los esenciales y necesarios—. Tampoco hay tal cosa como no desear. No hay tal cosa como un «libre albedrío». Sí hay algo que se acerca a la «libertad»: observar los deseos en el momento en que surgen.


Los deseos surgirán automáticamente: son inherentes al cerebro, gracias a cómo nos moldeó la evolución, selección natural y los genes.

Escapar de la carrera de la rata


Mi mensaje significa vivir desde la observación y la Conciencia que observa: desde la meditación[5] —en especial, desde la atención plena (mindfulness)—. Mi mensaje significa reconocer la carrera de la rata en la que nos encontramos: creyendo que conseguiremos la ilusoria «felicidad» a base de lo que el ego «desee». Está bien actuar los deseos, tener momentos agradables, sentir placer... ¿pero creer que lograremos la «felicidad»[6] a base de eso? Buena suerte.



Cuando observamos la mente y los pensamientos, las emociones y sensaciones; cuando los contemplamos y somos lo que es consciente de ellos, en lugar de ser ellos, entramos a ser Conciencia. Somos una simple presencia que ya no depende del ilusorio «yo» generado por pensamientos. Ya no dependemos de los deseos egotistas para poder ser «felices». Ahora somos la Vida misma reconociéndose a sí a través de la Conciencia. Y esta Conciencia no sufre, no se aburre, no se cansa, no desea, no tiene identidad alguna. Simplemente está ahí, presenciando todo, observando a la mente y al «yo», siendo… y «tú» y «yo» somos Conciencia.


Ahora conseguiremos o perderemos la casa o el carro de «nuestros sueños», pero no será ese acto en sí en lo que estaremos basados. Ahora haremos o perderemos dinero, pero no será ese acto en sí en lo que estaremos basados. Ahora lograremos o fracasaremos en «nuestras» metas, pero no será ese acto en sí en lo que estaremos basados. Ahora perderemos o conseguiremos el «amor de nuestra vida», pero no será en eso en lo que estaremos basados. Ahora física o mentalmente estaremos saludables o achacosos, pero no será ese estado en sí en lo que estaremos basados. Ahora ganaremos o perderemos nuestro nivel de identificación con la Conciencia, pero —incluso eso, aunque suene contradictorio— no será en eso en lo que estaremos basados[7].


Ahora nuestra forma individual se basa en simplemente ser, ser Conciencia.


Vivir desde esta Conciencia, vivir simplemente siendo, es haber encontrado la «felicidad», es vivir en lo más que se puede parecer a un «libre albedrío».


Esto es solo una minúscula parte sobre lo que intento decir. No me cansaré de recomendarte escuchar la serie Cómo ser Conciencia.


La carrera de la rata en la que nos encontramos: creyendo que conseguiremos la ilusoria «felicidad» a base de lo que el ego «desee».


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Notas:


[*] Hay muchas frases que leemos sobre gente del pasado que, lo más probable, nunca dijeron.


[**] Gracias, Yuval Noah Harari, por la inspiración.


[1] En el 99% de los casos, algo contrario a la realidad. Esto es un porcentaje arbitrario, para nada científico o estudiado.


[2] Esto es imposible para el ego. Es por eso que muchas personas no logran llevar a cabo esta «práctica».


[3] Ya que la tristeza es el efecto de un pensamiento consciente o inconsciente en el cerebro, y se expresa en el cuerpo en forma de sentimiento y emoción.


[4] Sam Harris, Free Will (Simon and Schuster); Yuval Noah Harari, Homo Deus (Harvill Secker).


[5] No significa no hacer nada: no tomar acción, quedarse de brazos cruzados, etc.


[6] En este contexto, me refiero a la felicidad que las personas piensan que existe: una sensación agradable, gozo y alegría permanentes; nunca más llorar o hasta sufrir; cagar confeti, etc.


[7] Aquí me refiero a que, incluso reconociendo que somos Conciencia, se pudiera estar colando la mente y el ego por la puerta trasera para que caigas en sus trampas: el personaje de «soy una persona iluminada». Entonces, aquí deseamos nunca más perder este nivel de identificación con la Conciencia; y si la perdemos, ya sabes. Por lo tanto, se convirtió en otro deseo.


Otra cosa que quiero aclarar es que, «[...] esto de identificarse con la Conciencia puede traer confusiones. Podrías estar diciendo que si me identifico con la Conciencia, eso quiere decir que soy como algo separado de la Conciencia que se puede identificar con ella. Esto no significa que tú seas algo separado de la Conciencia y que te separes y unas a ella —solo lo digo de esa forma para ser comprendido—. Siempre eres la Conciencia. Esto significa que la Conciencia que eres se empieza a identificar con la forma que «ocurre» en ella [mente, ego, pensamientos, emociones, etc.]. [...] Cuando la Conciencia cae y se identifica con estas formas transitorias y efímeras que ocurren en ella, a esto es a lo que le llamo caer en la inconsciencia.»

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