• Juny Pagán

No "generes" preocupación, crea importancia #Miniblog


La preocupación, aunque inherente a la mente, es ineficaz. La importancia es efectiva, es vida. Crea importancia, no preocupación.


Hay una “línea” casi invisible que no notamos: la línea que separa preocupación de importancia.


Por ejemplo, yo quiero importarle a alguien, no preocuparle a alguien. Yo quiero sentir en la vida importancia hacia algo, no la preocupación hacia algo. La preocupación genera ansiedad, estrés, intranquilidad, sufrimiento, enfermedad, infelicidad, y toda la mierda posible. La importancia crea ocupación, sentido, conexión y acción efectiva en la vida.



Puedes dejar de preocuparte por algo o alguien y, aun así, seguir dándole importancia a ese algo o alguien. No porque te deje de preocupar algo o alguien que te importa significa que te va a dejar de importar. Tampoco significa que no vas a tomar acción porque no te preocupa ese algo. Esa conclusión es muy peligrosa.


La preocupación puede hacernos actuar, pero ese acto será uno ineficiente y lleno de intranquilidad; no será efectivo. La importancia hace que ese acto venga desde una armonía interna con la naturaleza misma—y tú eres naturaleza, también, aunque el ego te diga que no.


¿Viene un tigre dientes de sable a comerte? Primero que todo, verifica si estás en la prehistoria y no en estos "tiempos"—si estás en el 2020 y ves un tigre dientes de sable, busca ayuda profesional, lo digo en serio. Pero sí, la importancia que has creado hacia tu vida —y la supervivencia de los genes— hará que quieras sobrevivir y corras pa'l carajo de ese diente de sable. Te importa tu vida y supervivencia, aunque la mente genere preocupación automática.


Muchas veces le decimos a alguien "gracias por preocuparte por mí", pero lo que decimos es que estamos agradecidos por su creación de intranquilidad mental. Lo decimos en modo automático, ya que desde pequeños escuchamos esa frase. (A la mente humana le gusta repetir como un loro la mayoría de lo que escucha, aunque no sepa qué significa lo que escuchó.)



Aprendamos a decir “gracias por tu importancia hacia mí”, y no “gracias por preocuparte por mí".


Muchas personas confundimos el preocuparme con importarme de una manera inconsciente:⠀


  • Si me preocupa es que me importa.⠀

  • Si no me preocupa es que no me importa.⠀

  • Si me importa, me debe preocupar.⠀

  • Si no me importa, no me debe preocupar.⠀


¡Y ESO ES UN ESTILO DE VIDA DEMASIADO PELIGROSO!


Obviamente tenemos una mente humana y, en algún momento, vamos a sentir algún tipo de preocupación—y más por alguien o algo que nos importa. Pero es posible descartar la preocupación y quedarnos con la importancia. Para esto se necesita ser conscientes de la línea invisible que traspasamos de una manera inconsciente; para esto se necesita vivir conscientes de las reacciones automáticas del cerebro.


Crea importancia, no crees preocupación innecesaria; y cuando crees preocupación, medita para solamente quedarte con lo único que es efectivo: la importancia. Sé.

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