• Juny Pagán

Vuelve a ser el niño. Vuelve a ser Conciencia. #Miniblog



Quote: «Para vivir el momento presente, el Ahora, este momento presente eterno, no necesitas utilizar la mente: solo ser Conciencia.»


Cuando vives el momento presente a través de la mente y los pensamientos, solo estás limitándolo y poniéndole una etiqueta; no viviéndolo plena y conscientemente.


Eras y no eras


¿Recuerdas esos momentos en la infancia en donde corrías, jugabas, llorabas y vivías felizmente? Cuando «miras» hacia atrás, reconoces que eran de los mejores momentos de tu vida: eran momentos de pura meditación, ya que no tenías la necesidad ser usado por el ego y la mente —la Conciencia no había conocido la adicción de la identificación con la mente—.


Todo era nuevo, por lo que no tenías definiciones ni conceptos sobre cómo «se supone» que sean las cosas que ya son, según lo que dice la mente egotista. Simplemente tú estabas ahí, y el momento presente también, sin interferencia del pasado o futuro, o mejor dicho: sin interferencia de tu identificación con ellos. Ambos se reconocían. Ambos eran uno. Tú solo fluías con él, sin negarte. Te caías, te pelabas la rodilla, llorabas… y a los 5 minutos regresabas para seguir disfrutando del momento presente.



En esos años de tu vida individual no estabas todavía identificado con la mente: creencias, paradigmas (influenciados por la sociedad, cultura y familia), personajes, máscaras, papeles ficticios, historia personal, gustos y preferencias, el tiempo psicológico (que carece de existencia objetiva), apegos, etcétera.


Lo único que te definía era simplemente el ahora eterno. Simplemente no existía, todavía, el tiempo para ti. Simplemente eras… y «no eras».


El infante perdido


Sin embargo, ahora mismo estás tan identificado con la mente y su imagen ilusoria, el ego, que ya no conoces qué significa estar plenamente consciente en el momento presente.


Ahora mismo eres un revoltillo hecho de pensamientos. Ahora mismo vives más en pensamientos que en la realidad objetiva. Ahora mismo piensas sobre la Vida, en lugar de ser consciente de la Vida. Ahora mismo la mente te envía 17,000 razones por las cuales no deberías estar disfrutando de Lo-que-es, la Vida, el universo y la existencia... y crees que eres esos pensamientos[1].


Ya no eres ese infante que simplemente era. Ya no eres ese infante que no le importaba su ilusoria imagen ficticia sobre lo que piensa que es; ahora eres la imagen ilusoria. Ya no eres ese libro vacío; ahora piensas que eres sus letras añadidas. Ya no hay espacio para disfrutar del Ahora; solo hay espacio para pensar en él, y hundirte en fucking cosas que no existen o que ya no son o que todavía no son.


Ya no miras la Vida; solo miras la etiqueta que le has puesto.


Ahora mismo ni eras consciente de la vida que existe a tu alrededor. ¿Hace cuánto no eras consciente de la respiración? ¿Hace cuánto no eres consciente que estás encendido como si fueras un televisor? ¿Hace cuánto no eres consciente de que los pensamientos no existen en realidad[2]? Echa un vistazo, ahora mismo.




El niño te espera [*]


Luego de leer este blog, cierra los ojos por 5 minutos y simplemente observa los patrones mentales y pensamientos sin juicios ni etiquetas. Simplemente observando y siendo Conciencia. Observa la necesidad que tienes de identificarte con un pensamiento que no eliges pensar, pero que solo ocurre. Observa la necesidad y hábito del ego queriéndose identificar. Observa como si hubiera otro «yo» interno, y tú vigilas cada paso que da.


Te darás cuenta que tu humanidad posee un cerebro, y el cerebro genera una mente; pero que lo que observa es otra cosa que no forma parte de la mente. Te darás cuenta del por qué de la infelicidad y sufrimiento.


Eso que solamente es y solamente observa es la Conciencia. Y la Conciencia es más «real» que la mente[3]. Esa misma Conciencia tiene la capacidad de seguir dándole energía a la mente para que te siga dando esas 17,000 razones y no disfrutar, o simplemente crear una separación.


Cuando solamente eres la Conciencia, puedes decidir no darle más energía a esos pensamientos, y simplemente observarlos, simplemente ver cómo se desvanecen al no haberles dado de tu atención consciente. Un pensamiento puede prolongarse indefinidamente... hasta que creamos esta «brecha» mediante la observación y no-identificación.


Puedes empezar a ver todas las cosas de este preciso momento como son, como lo mismo que tú: la Vida. Porque tú eres este preciso momento. Porque tú eres la misma existencia pura. Porque tú eres la fucking Vida[4]. No una imagen mental ilusoria.


El niño consciente y meditativo está esperando por ti, a que te deshagas de la identificación completa con el ego[5].


Vuelve a ser ese niño que eres. Sé Conciencia.


Aprende a ser Conciencia aquí.

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Notas:


[1] Te digo algo: «tú» no eliges ningún pensamiento; ellos simplemente ocurren, y milisegundos o segundos después te das cuenta. ¿No te has dado cuenta? Tu «yo» piensa que es él, y es porque él mismo forma parte de ellos. Escucha estos podcasts: La ilusión del yo y La ilusión del libre albedrío.


[2] Los pensamientos son parte de la «realidad imaginada». En esta realidad objetiva solo existen cargas electroquímicas entre neuronas.


[3] Si abrimos tu cuerpo, no encontraremos una mente... ni una Conciencia. Lo único que encontraríamos serían genes, células y neuronas que se basan en las leyes de la física y química: las mismas leyes que gobiernan todo el universo (podemos decir que no hay libre albedrío aquí). Sin embargo, pensamos que, «internamente», la mente es lo único que hay y somos; pensamos que somos lo que piensa (el ego). Nunca nos damos cuenta de lo que puede observar lo que piensa: la Conciencia. Por eso digo que la Conciencia es más «real» que la mente.

[4] Somos la Vida misma (el Todo) expresada individualmente en una forma humana: gracias a la «inexistencia» del universo, la Gran Explosión, la formación de la materia y energía, los átomos juntándose los unos a otros, la primera molécula autoreplicadora, los genes, etc.. Pero no nos damos cuenta de nuestra esencia porque andamos muy ocupados solamente identificados con el final de la cadena: el «yo». Me gusta decir que la Conciencia es la ventana de la Vida (la existencia e «inexistencia») para reconocerse a sí misma.


[5] No significa negar el ego. Eso es estúpido. Mientras poseas un cerebro funcional, y ese cerebro genere una ilusión llamada «mente», tendrás otra ilusión llamada «ego». Tampoco significa no utilizar la mente o los pensamientos. Esa creencia es extremista y ridículamente estúpida e innecesaria.


[*] El niño o la niña o niñe o niñi o niñu. Inclusión.

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