Guía para la meditación | Aprende a meditar con estos poderosos tips y ejercicios

Nuestra cabeza está llena de mucha mierda: problemas, discusiones con nosotros mismos, inseguridades, tareas, deberes, responsabilidades, miedos, incertidumbre, mierda, etc. Es necesario resolver todo eso y no dejar que nos afecte nuestro diario vivir y nuestra salud mental y física. Un estilo de vida así puede generarte ansiedad y estrés. Y llevar un estilo de vida con ansiedad y estrés no es, para nada, divertido —ni bueno para la salud—. Es por eso que la meditación es tan útil, y es de gran ayuda... aunque uno medita solo para ser Conciencia. La meditación es de las mejores "prácticas" que has hecho ya inconsciente o conscientemente en tu vida. Esas veces han sido cuando más feliz has estado. Para hacer meditación no hay que ser parte ni hace falta creer en ninguna religión o filosofía. No es necesario estar sentado con los ojos cerrados para llevarla a cabo. La meditación se trata de entrar a lo que de verdad somos: un Ser, Conciencia, el Ahora. La meditación, aunque no es para eso, difumina las preocupaciones, ansiedad, estrés, y hace que nuestra vida esté más balanceada; puede llevarte a tomar decisiones con calma y acierto. Puedes meditar desde 1 minuto, horas o hasta un día entero. ¡Hay personas que siempre viven en meditación! La meditación no es algo que la mente pueda llegar a hacer, tampoco es forzar la mente a no pensar. Todo lo que la mente pueda llegar a hacer, no es meditación. Donde la mente acaba, ahí empieza la meditación. Cuando entras a este estado, parece ––y hasta sientes–– que estás dormido, pero es cuando más despierto estarás. El objetivo de la meditación es enfocarte en el momento presente, en el Ahora. Se trata, también, de observar las emociones y pensamientos sin entrar en ellos. El objetivo es ser el observador, la Conciencia. No es necesario usar herramientas ni equipos especiales. Tips para lograr una meditación excelente: Comprender que "no eres" la mente. Aunque la necesitemos para poder vivir en este mundo y continuar siendo humanos, no somos, en esencia, la mente. Somos más que una ilusión. Solo somos una forma de la Vida misma, del Universo, la existencia, formada por quarks, átomos, genes, moléculas, células y neuronas, hasta crear algo "gigantesco" que se llama humano. Esta forma humana hace posible un cerebro, y este cerebro es la base de control. Esta base de control (el cerebro) hace posible algo subjetivo: la mente y consciencia. La mente piensa, la consciencia observa lo que piensa. En la meditación, eres solo lo que observa lo que piensa. No fuerces la mente a no pensar. Eso no es meditación. Acepta los pensamientos que vengan, porque siempre el cerebro creará una carga electroquímica que la percibiremos subjetivamente como un pensamiento, como una ilusión. Aceptar no significa querer entrar en ellos o quedarte de brazos cruzados; significa que reconocerás y observarás sin crear resistencia interna hacia lo que está pasando o ya pasó (Lo-que-es). Al forzar la mente a no pensar, estarías pensando... y eso no es meditación. Negarte y enojarte porque estás pensando tampoco será efectivo. Sé el observador de la mente. Antes de meditar, puedes hacerte una idea para que tu cerebro se prepare para entrar en el estado de meditación. Imagínate que estás sentado en la orilla de la autopista o carretera. La autopista o carretera es la mente. Los carros que pasan por ella son los pensamientos, y tú eres la Conciencia que observa lo que piensa. Puedes no meditar al perseguir los carros (pensamientos) y montarte en ellos. Puedes no meditar al ser el actor o actriz, y darle vida a los pensamientos. En lugar de irte detrás del carro (pensamiento), quédate observando los carros (pensamientos) pasar y desaparecer. Tarde o temprano la carretera quedará vacía. En ocasiones no sabrás que estabas dentro de un carro —estabas pensando— porque ya estás demasiado acostumbrado a pensar; pero rápido que te des cuenta de que te fuiste detrás del carro, regresa a la orilla, a observar. Este tip es demasiado valioso. Observa las emociones. Las emociones no pueden existir si no hay influencias internas o externas que influyan en el cerebro, pensamientos conscientes o inconscientes ocurriendo en la mente. En lugar de concentrarte en esos pensamientos o influencias, observa qué le hacen esos pensamientos al cuerpo, sin juzgar, calificar, desear, negar o narrar. Simplemente observando. Por ejemplo, si estás enojado, siente esa reacción bioquímica en el cuerpo —en el pecho, por ejemplo, o donde sea que sientas la energía causada por el enojo—. No te niegues a esa emoción; solo quédate observándola y verás cómo se va disolviendo poco a poco. Si ves que esa emoción está empeorando, y te desesperas y niegas, entraste a actuar la mente, el pensamiento... y no estarás meditando. Acepta y observa. (Ojo, en ocasiones es un padecimiento, enfermedad o condición que la meditación no será suficiente —la meditación solo ayudará a no generar sufrimiento y negación—. En este caso, busca ayuda profesional.) Mira los pensamientos como si estuvieras viendo Netflix. Cuando cierres los ojos, sé consciente del color "negro", y dale la mayor atención al próximo pensamiento ––como si estuviese entrando por una puerta—. No te adentres en él y míralo como si estuvieras viendo Netflix o Youtube. Míralo desde la perspectiva de una tercera persona. No significa que le sigas dando vida. Con solo observar el pensamiento, es imposible que dure mucho tiempo en la mente. Al ser el observador de la mente, esa corriente que crea el cerebro para crear el pensamiento, se debilitará. Ahora estás viendo la mente cómo piensa. ¡Qué cosa cabrona! A esto se le llama estar consciente, atención plena. Entró algo mucho "más grande" que la mente: la Conciencia. Aplica, también, todo esto a la voz interna. La voz interna es un pensamiento: es la anticipación del cerebro sobre una posible voz, en este caso la tuya. Observa sin identificarte. Sé consciente de tu estado consciente. Esta etapa es mucho más avanzada. En lugar de observar el pensamiento, observa y sé consciente de estar siendo consciente, como si estuvieras observando tu interior cada vez más. Vive en el Ahora. Puedes ser consciente del Ahora al sentir el cuerpo interior. Sin imaginártelo, sin crear imágenes mentales. Solo siendo consciente. Por ejemplo, la energía que tiene el brazo, la pierna o cualquier otra parte del cuerpo. Puedes sentir el Ahora al ser consciente del silencio o los sonidos a tu alrededor (los espacios entre sonidos, el abanico, los carros, el viento, los pájaros, etc. Aunque escuchar los sonidos puede ser de distracción y puede crear pensamientos, mucho cuidado). Si te vas detrás de un pensamiento, vuelve al cuerpo interior. "No pienses" más. Cuando ocurra un pensamiento, no te enfoques en que estabas pensando, o recuerdes que estabas pensando y que deberías volver a estar consciente. Cada pensamiento o distracción que ocurrió hace un "yoctosegundo" atrás ya no importa ni cuenta. Si te das cuenta que estabas haciendo esto, vuelve al tip de Vive en el Ahora. Para comenzar a meditar, estos tips son importantes antes o durante la meditación. Con el pasar del tiempo podrás crear tus propias "técnicas" para lograr una meditación plena. ¡No es difícil meditar! Porque solo tienes que ser, vivir... observar. No tienes que hacer nada. Las primeras veces puede que no consigas una buena meditación, ya que vienes de estar identificado con todos los pensamientos que ocurrían, pero la mayoría de las personas pasan por eso cuando comienzan. No te frustres o niegues, la consistencia natural diaria te hará un experto en desarrollar esta capacidad del cerebro: ser consciente. Recuerda que meditar no es: Forzar la mente a no pensar. Darle vida y/o ser el actor o actriz de los pensamientos. Irse al pasado o futuro (tiempo psicológico, estados mentales). Tener el diálogo interno. Negarte al surgimiento de un pensamiento. Ahora, vamos a regalarte unos estados de meditación para que los apliques. Estado 1: La meditación básica Este estado de meditación es el más conocido. Consiste en sentarte en algún lugar con las piernas cruzadas y la espalda recta, cerrar los ojos (o dejarlos medios abiertos mirando hacia el suelo) y comenzar a meditar. Antes de sentarte, respira conscientemente unas cuantas veces —y acuérdate de los tips—. Siéntate cómodamente. Cierra los ojos. Para empezar, respira y sé consciente solamente de la respiración. Cómo entra el aire, cómo se siente el aire entrando por la nariz; cómo pasa hacia los pulmones y cómo estos se llenan; cómo pasa hacia la barriga; y por último, cómo sale el aire de nuevo por tu nariz. Siente y sé consciente de cada sensación. ¡Mindfulness! ¿Por cuánto? Recomiendo a la gente que está comenzando que medite de 10-15 minutos. En realidad puedes meditar por cuanto desees, y el tiempo que puedas. No te fuerces. Aplica los tips anteriores. Estado 2: Meditación corporal (Chequeo corporal) Este estado de meditación es único. Consiste en meditar concentrándote en tu energía y cuerpo interior. Acuéstate donde desees. Cierra los ojos. Llénate de consciencia aplicando los tips anteriores. Escoge una parte del cuerpo y dale la mayor atención posible ––brazo, cerebro, pierna, entrecejo, hombros, etc.––. Siente esa parte del cuerpo. Siente su energía por unos 10, 15, 20, 30 segundos. Sé consciente, cada vez más, de su energía. Siente cómo aumenta mientras más atención le das. Pasa a otra parte del cuerpo y haz lo mismo. Cuando hayas sentido varias partes del cuerpo, ve una a una. Siente que están ahí. Ve de arriba hacia abajo, desde tu cabeza hasta tus pies —como si le estuvieran haciendo un escaneo al cuerpo en algún laboratorio—. Abandona cada imagen mental sobre tu cuerpo. Siente todas sus partes a la misma vez. Estado 3: Meditación cotidiana Este es el estado de meditación que puedes practicar todos los días, todo el día, en cualquier momento. No requiere que estés sentado sin "hacer nada", tampoco requiere que estés con los ojos cerrados. Se trata de estar lo más consciente y atento posible, y observar todo a tu alrededor y en tu interior: los pensamientos y patrones mentales, estados emocionales, el agua, el aire, los sonidos, los pasos al caminar, el silencio, etc. Sin negarte, desearlos, calificarlos, describirlos, juzgarlos o narrarlos. Simplemente ser consciente de ellos. Por ejemplo: Si estás fuera de casa, sé consciente de todo lo que ves y sientes. Mira el árbol que tienes frente a ti: sus colores, su quietud, cómo se mueven sus ramas y hojas y la vida que tiene dentro de sí, la vida que es. Sin calificarlo o describirlo. También lo puedes aplicar dentro de la casa. Cuando estés lavando los platos, toma consciencia de la temperatura del agua. Observa cómo se siente al caer en las manos. Observa el color de los platos o vasos y siente su forma. Sé consciente de una sola cosa a la vez. Lo que sea que observes en el momento. La meta es este exacto momento. Mientras te duchas. Cuando nos duchamos y cuando estamos conduciendo son las veces cuando más pensamientos ocurren. Cuando estés en la ducha, bañera o piscina, sé consciente de cómo el agua toca y se desliza sobre tu cuerpo. Siente la temperatura. Observa como la mente intenta robarte la atención; solo observa esos pensamientos, acéptalos y no entres en ellos. Acuérdate que cada pensamiento que pasó hace un "yoctosegundo" atrás ya no cuenta. Lo único que cuenta es el Ahora, este único momento presente eterno. Sigue estando consciente mientras te duchas o estás dentro del agua. Mientras conduces, sé consciente de la carretera, los sonidos y del ambiente. Sé que puede sonar aburrido para la mente, pero te lo agradecerás cuando llegues a tu destino. No puedes aburrirte mientras meditas. Lo que se aburre es la mente... y en la meditación no la usas, la observas. Mejor dicho: en la meditación no estás identificado con ella. Cuando escuches música, concéntrate en los tonos de la canción, los acordes y la melodía. Observa cómo tus oídos pueden percibir ondas que son procesados por el cerebro como sonidos. Observa la mente si se quiere ir al pasado a recordar algún momento. Siente y sé consciente de cada emoción que pueda surgir. De igual forma si eres músico o artista: sé consciente de la sensación al tocar el instrumento o cantar, y en lo cabrona que está la vida y el Universo. Cómo las leyes del Universo hacen posible generar ondas, y esas ondas las percibe tu cerebro como un sonido y unos tonos, y esos tonos una hermosa melodía, y esa melodía la música. Estado 4: Meditación de transparencia Esta meditación puede ser muy poderosa, y puede convertirse en una práctica espiritual. Consiste en verte a ti mismo como algo transparente o algo que "no está ahí", sin la solidez del cuerpo. Al comenzar a realizar este estado de meditación, practícalo con cosas pequeñas y triviales. Con el tiempo, aplícalo a cosas de más relevancia como discusiones y situaciones que te hagan sentir mal o incómodo. Cuando estés tranquilamente en la casa y quieras silencio o paz, escucha cada sonido perturbante —alarma de un carro, bebé llorando, música que no es de tu agrado, algún equipo de construcción— como un sonido que no se queda en la mente y el cuerpo, sino como un sonido que atraviesa el espacio en donde te encuentras. Acuérdate que "eres transparente", y todo te atraviesa sin quedarse. Cuando una persona "te quiera" herir con sus palabras o estés en una discusión de egos, en lugar de tener una reacción negativa o defensiva, escucha el sonido que llega a ti y atraviesa el espacio donde te encuentras. Sé consciente de su desaparición. No te adentres en los pensamientos o reacciones bioquímicas (emociones). Este estado de meditación es el más complicado, ya que estamos acostumbrados a enojarnos y dejar que nos afecte casi todo lo que vemos o escuchamos. Estamos muy acostumbrados a dejar que el ego nos controle. Quizá sientas que quieres defender el ego, y te sentirás raro en ese momento; probablemente también sientas un impulso que quiere salir de ti en forma de defensa. Pero recuerda que solo es el ego. La identificación con el ego es la causante de tu infelicidad. Cuando estés caminando entre la multitud y sientas algún tipo de ansiedad, aplica este estado de meditación. Es de gran ayuda para las personas que padecen de ansiedad social o timidez —esas dos no significan lo mismo—. Aplícalo junto al tip Observa las emociones. Acuérdate que siempre puedes aplicar los tips a cualquier situación. En lugar de resistirte a las cosas que piensas que "no deberían estar sucediendo", deja que pasen a través de ti y observa. Este puede ser el comienzo del fin de los enojos y perturbación de tu paz. Si ves que estás creando mucha resistencia interior y más ira o resentimiento, significa que estás reprimiendo las emociones, y no será "bueno". En la primera espina del alfiler de la reacción bioquímica (emoción) que nuestro "yo" conceptual no decide generar es en donde debemos trabajar. Un último tip que te ayudará a reconocer el "nirvana". El Todo se compone de una sola Verdad absoluta. Esa única Verdad se compone de la existencia y la "no-existencia", el Universo y lo que haya —si hay algo— fuera de él. Puede sonar dualista, pero en realidad no lo es: son parte de la esencia de la Vida, son parte del Todo. En esencia son una sola cosa. Una excelente meditación es tomar consciencia de la "no-existencia" y el no sentir. Puede sonar un poco loco para nuestra mente, pero te ayuda a entrar a un estado puro de simplemente ser. Nada de imaginación, imágenes mentales, deseos o esforzarse: es simplemente ser consciente de la no-existencia, de lo que no puedes sentir. Todos los sonidos existen gracias a algo muy importante. Entre todos esos sonidos existe algo que no podemos escuchar ––humanamente hablando––, el silencio. Pero podemos ser conscientes de él. Mientras meditas, no importa si a tu alrededor hay sonidos o personas hablando, toma consciencia del silencio que hay detrás de todas esas ondas de sonidos. Toma consciencia del silencio, de la nada, del espacio. Paradójicamente, la nada no puede ser llamada "nada", porque ahí estamos convirtiéndola en algo. "En ella" no existen la forma, el sufrimiento, las preocupaciones, los pensamientos, las creencias e ideologías, entre muchísimas otras cosas. Es un estado de puro ser. Es entrar a una de nuestras características esenciales. Entre tantos pensamientos, sé consciente de eso que le llamamos ‹‹nada››. Todavía te puede sonar un poco extraño, y hasta sin sentido, pero te aseguro que la paz y la tranquilidad que sentirás será increíble... está cabrona. Somos la nada, somos la Vida. Y acuérdate siempre de esto: es imposible aburrirte, dejar que te afecte algo, ser infeliz o sufrir mientras estás en el estado de meditación. Es imposible si estás completamente viviendo el Ahora. Es imposible si eres lo que observa lo que piensa, en lugar de actuar lo que piensa. ¿Te gustó este blog? Puedes donar, si deseas, aquí.

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